viernes, 4 de febrero de 2011

¿Te acordás de aquel tiempo en que las decisiones importantes se tomaban mediante un práctico “ta te ti suerte para mi”? Se podía detener las cosas cuando se complicaban con un simple “pido gancho”, los errores se arreglaban diciendo simplemente “va de nuevo”, las discusiones terminaban con un “pan y queso” o con un “bien!”, el peor castigo y condena era que te hicieran escribir cien veces “no debo”. Tener mucho dinero solo significaba poder comprar más provincias jugando al estanciero o comprarte un helado o comprarte un paquete de palitos salados en el recreo, llenar un frasco con hormigas podía mantenerlos felizmente ocupados durante toda la tarde. Siempre había una forma de saludar a todos los amigos y bastaba con un grito de “Piedra libre para todo los compañeros” No era raro que tuvieras dos o tres mejores amigos. “Es muy viejo” y así te referías a quien tenía más de 20 años. Siempre descubrías tus nuevas capacidad y habilidades a causa de un “ A que no te animas”. No había nada que fuera más lindo y prohíbo que jugar con fuego a pesar de que un mayor te amenazara: “el que juega con fuego a la noche se hace pis”.El último es cola de perro”, era el grito que te hacía correr como un desaforado hasta que sentías que el corazón se te salía del cuerpo. "El poliladron" era solo un juego para los recreos, era mucho más divertido ser ladrón que policía. Las gomitas de agua eran la más moderna, eficiente y poderosa arma que se había inventado. La desilusión era haber sido elegido último para el equipo de tu escuela. Venenosa se refería solo a un tipo de mancha y no a cierta alimañas o a algunas personas. Para viajar de la tierra al cielo solo tenías que jugar rayuela. La red de una cancha de tenis tenía la altura perfecta para jugar a un partido de Volley, y las reglas… no importaban demasiado. Verdad consecuencia, si eras nena siempre elegías el color amarillo, ya que solo te preguntaba si era verdad que te gustaba, en cambio si eras varón, siempre, e indefectiblemente elegías el color rojo, y ahí nomas pedias un beso.. en la boca. Los hermanos mayores eran lo peor de los tormentos, pero también eran los más celosos, fieles y feroces protectores. Haber llevado un arma a la escuela significaba que te habían atrapado con una honda de rulero. Nunca faltaban los huevos de chocolate y golosinas que traía el conejo de pascua, ni el billete nuevo debajo de tu almohada que dejaba el ratón Pérez, todo a cambio de tus dientes de leche. “Guerra”, solo significaba arrojarse con trozos de tiza y bollos de papel durante las horas libres. La guerra era algo que había sucedido antes de que naciéramos y que nunca volvería a suceder. Los helados, por supuesto, constituían el grupo de los alimentos básicos y esenciales. Tu bici se transformaba en una poderosa moto, solo con colocarle un cartón duro o una chapita o una bombita de agua inflada dentro de los rayos de la rueda. Si hubieras tenido el asiento banana, bue…eras el capo máximo de la cuadra. Cambiar figuritas en el patio del colegio, si eras de los más chicos, siempre aparecía uno de grande que te decía que te daba un toco de figuritas por la tuya. Claro, lo que vos no sabias, era que esa que tenias en la mano, era la más difícil del álbum. Las situaciones raras las llamábamos: afilar, atracar, bailar, cheek to cheek, chapar contigo, pan y cebolla, corto con, ir a un asalto, franelear, fulana señorita, fulano gusta de, fulano habla con, largaste o te largo, me arregle con, pirobar, te vino, eso, vos te dejas… Si ustedes pueden recordar la mayoría de estas cosas, entonces significa que realmente han estado vivos, que han tenido una infancia feliz y que el niño que todos tenemos adentro todavía sigue vivo. Por lo menos yo que me acuerdo de todo eso, a todos nos viene bien tener siempre en mente esos tiempos en que todo era distinto. Preservemos siempre ese pedacito nuestro en que todavía somos niños, porque sé que nos hace relacionarnos entre nosotros y con la vida, de una forma más pura y honesta. Que el último grite: “Piedra libre para todos mis compañeros” y así nos salvamos todos.

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